La vacunación impulsa una ganadería más fuerte

Una jornada segura y competitiva en Colombia

La vacunación del ganado se ha convertido en una de las herramientas más importantes para proteger la salud animal en Colombia y asegurar la estabilidad del sector ganadero. Más allá de prevenir enfermedades, este proceso también ayuda a fortalecer la economía rural, mejorar la calidad de los alimentos y abrir puertas a mercados internacionales.

Vacunar el ganado no es solo una medida de cuidado, también es una inversión que protege a los productores. Enfermedades como la fiebre aftosa, la brucelosis bovina o la rabia pueden generar grandes pérdidas, pero gracias a las jornadas de inmunización, el país ha logrado mantener control y reducir riesgos que afectan tanto la producción como el comercio.

Las cifras más recientes muestran el alcance de este esfuerzo. Según el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), durante el primer ciclo de vacunación de 2025 se inmunizaron cerca de 29,7 millones de bovinos y bufalinos, alcanzando una cobertura del 99 % del total previsto. En el segundo ciclo del mismo año, hasta mediados de diciembre, ya se habían vacunado aproximadamente 26,9 millones de animales, lo que representa casi el 90 % del hato ganadero del país.

Para el sector, estos resultados son una señal del compromiso conjunto entre ganaderos, autoridades y organizaciones del sector. “Estas cifras reflejan el trabajo coordinado y la responsabilidad con la sanidad animal y la sostenibilidad del campo colombiano”, señaló Nicolás Vargas, gerente técnico de la Unidad de Negocios de Ganadería de MSD Salud Animal en Colombia.

El impacto de la vacunación va más allá de la prevención de enfermedades. Un ganado sano significa mayor productividad, menos pérdidas económicas y mayor estabilidad para las familias rurales. También es clave para que Colombia pueda exportar carne y genética bovina, ya que los mercados internacionales exigen altos estándares sanitarios.

Además, garantiza alimentos más seguros para los consumidores, ya que un hato saludable se traduce en carne y leche de mejor calidad. En las zonas rurales, estas jornadas también fortalecen la organización de los productores y promueven mejores prácticas de manejo del ganado.

En conjunto, la vacunación se consolida como una pieza clave para una ganadería más moderna, sostenible y preparada para competir en un entorno global cada vez más exigente.

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