Kola Román conecta su legado con nuevas generaciones

Los años 80 vuelven a las redes.

Las imágenes creadas con inteligencia artificial reavivan la estética de una década que muchos no vivieron. En medio de esta tendencia, la marca encuentra una oportunidad para conectar sus recuerdos, su identidad caribeña y nuevas formas de disfrutarla.

Peinados voluminosos, colores intensos, hombreras y fotografías con aire retro vuelven a tomarse Instagram y TikTok. Pero esta vez no se trata de álbumes familiares desempolvados: miles de usuarios están utilizando inteligencia artificial para imaginar cómo se habrían visto en los años 80, una década que despierta curiosidad incluso entre quienes nacieron mucho después.

Más que una moda pasajera, la tendencia pone sobre la mesa una pregunta: ¿por qué nos atrae tanto una época que no vivimos? La respuesta puede estar en la memoria colectiva, esa que se construye con música, imágenes, costumbres y momentos compartidos que pasan de una generación a otra. En Colombia, Kola Román encuentra en esta conversación una oportunidad para mostrar cómo una marca con historia puede seguir conectando con nuevas audiencias sin perder su esencia.

La relación entre las marcas y sus consumidores también cambia con el tiempo. El estudio Brand Equity 2026, realizado por Kantar, identifica que los consumidores más jóvenes relacionan a Kola Román con el disfrute y la indulgencia, mientras que existe una oportunidad de fortalecer su conexión con personas de 30 a 39 años y con ocasiones de consumo más cotidianas.

El estudio también destaca una relación especial en la región Caribe, particularmente en Cartagena y Montería, donde la marca está fuertemente asociada con celebraciones y encuentros familiares y entre amigos. Allí, su presencia va más allá de una bebida: forma parte de experiencias que se repiten en reuniones, comidas y momentos que terminan convirtiéndose en recuerdos.

Esa conexión también puede evolucionar. Para los consumidores adultos, la indulgencia puede estar relacionada no solo con darse un gusto, sino con el bienestar, la nostalgia y la posibilidad de compartir con las personas importantes. De esta manera, una marca tradicional puede encontrar nuevas formas de acompañar a quienes han crecido con ella y a quienes apenas comienzan a descubrirla.

Kola Román busca mantener ese vínculo adaptando su comunicación a los formatos, lenguajes y conversaciones actuales, sin dejar atrás los elementos que hacen parte de su identidad. Una muestra de esta evolución es Kola & Pola, una propuesta que explora el encuentro entre la marca, la gastronomía y las experiencias alrededor de la mesa.

En la Costa Caribe, donde la comida y las reuniones sociales tienen un papel importante en la vida cotidiana, estos vínculos adquieren un significado especial. Una bebida presente en una celebración, una receta familiar o una tarde entre amigos puede convertirse en parte de una historia personal y colectiva que permanece incluso cuando cambian las tendencias.

El regreso digital de los años 80 demuestra que el pasado no necesita permanecer intacto para seguir vigente. Puede reinterpretarse, mezclarse con nuevas tecnologías y adquirir otros significados. Para Kola Román, esa es también la oportunidad: conservar una identidad construida a lo largo del tiempo y encontrar nuevas maneras de formar parte de las conversaciones, los encuentros y los recuerdos de las próximas generaciones.

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