El cacao colombiano celebra su gran día.
Hablar de chocolate en Colombia es hablar también de territorio, campo y oportunidades. En el marco del Día Internacional del Chocolate, el país pone la mirada sobre una cadena productiva que reúne a más de 65 mil familias campesinas y que, en distintas regiones, se ha convertido en una alternativa para fortalecer la economía rural, generar resiliencia y contribuir a la construcción de paz.
Con más de 120 años de experiencia vinculada al cacao, Casa Luker ha acompañado la evolución de esta actividad y la conexión entre los productores, la industria y los consumidores. A través de sus diferentes negocios, la compañía combina el conocimiento adquirido durante décadas con procesos de innovación que buscan llevar el cacao colombiano a nuevos mercados y experiencias de consumo.
El potencial del cacao nacional también está relacionado con sus características de calidad. Mientras alrededor del 8% del cacao producido en el mundo es reconocido como Cacao Fino de Aroma por la Organización Internacional del Cacao, en Colombia más del 95% de la producción cuenta con esta clasificación. Este cacao se distingue por sus perfiles sensoriales, que pueden incluir notas florales, frutales y de nueces, atributos que han contribuido a posicionarlo como un ingrediente de interés para la gastronomía nacional e internacional.
En esta cadena, Casa Luker adquiere en promedio el 38% de la cosecha nacional, fortaleciendo su relación con los productores y reconociendo el trabajo que se desarrolla desde las fincas cacaoteras. Este vínculo también se refleja en El Sueño de Chocolate, el programa de sostenibilidad de la compañía, creado con el propósito de contribuir al desarrollo integral de las comunidades dedicadas al cultivo de cacao.
A través de esta iniciativa se ha llegado a 5.910 familias y se ha trabajado de manera articulada con 84 asociaciones. Además, más de 1.500 familias productoras han incrementado sus ingresos como resultado de las acciones desarrolladas, que incluyen formación en sostenibilidad y acompañamiento para fortalecer las prácticas asociadas al cultivo.
Este trabajo hace parte de una visión empresarial que busca generar beneficios más allá de los resultados económicos. Desde 2023, Casa Luker cuenta con la certificación como Empresa B, reconocimiento que respalda su apuesta por integrar criterios sociales y ambientales en su manera de hacer negocios y en las decisiones relacionadas con sus diferentes operaciones.
El vínculo con el cacao colombiano se extiende además desde las comunidades productoras hasta los hogares y los negocios. Durante más de un siglo, el chocolate de mesa de Casa Luker ha acompañado a generaciones de colombianos y se ha convertido en parte de distintas tradiciones cotidianas. Al mismo tiempo, a través de Luker Chocolate, el cacao colombiano llega actualmente a más de 40 países, ampliando el alcance de una materia prima cuyo origen está estrechamente ligado al campo nacional.
Esta experiencia también se pone al servicio de profesionales y emprendedores de la gastronomía mediante Luker Experto, negocio que desarrolla soluciones para chefs, chocolateros y reposteros. Su propuesta utiliza cacao 100% colombiano y está orientada a responder a exigencias técnicas relacionadas con rendimiento, fluidez y perfil, al tiempo que permite conservar la trazabilidad del producto desde la finca donde se cosecha el fruto hasta su utilización en una preparación.
La diversidad geográfica del país es otro de los atributos que distingue al cacao colombiano. Las condiciones particulares de cada territorio permiten obtener perfiles sensoriales diferentes, con aromas, sabores y notas que amplían las posibilidades de uso del cacao en chocolatería, repostería y cocina profesional. De esta manera, un producto nacido en las zonas rurales puede convertirse en una herramienta para explorar nuevas experiencias gastronómicas y, al mismo tiempo, contar historias sobre los lugares donde fue cultivado.
El chocolate hace parte de momentos tan diversos como una conversación en familia, el comienzo de una jornada, una preparación casera o la creación de un chef. En cada uno de ellos existe una cadena de personas y conocimientos que empieza mucho antes de que el producto llegue a las manos del consumidor.
Por eso, celebrar el Día Internacional del Chocolate representa también una oportunidad para reconocer a quienes hacen posible esta industria. Detrás de cada producto hay familias productoras, asociaciones, territorios y generaciones de conocimiento que encuentran en el cacao una posibilidad de construir futuro.
Para Casa Luker, celebrar el chocolate colombiano significa poner en valor esa historia y recordar que la calidad de este fruto no está únicamente en sus aromas, sabores o texturas. También está en la capacidad de generar oportunidades en el campo, fortalecer comunidades y conectar el trabajo de los cacaocultores colombianos con consumidores y mercados dentro y fuera del país.

















