Los alimentos del futuro serán más duraderos.
La industria de alimentos y bebidas está viviendo una transformación impulsada por consumidores que buscan productos más prácticos, duraderos y sostenibles. Así quedó evidenciado en Alimentec 2026, donde el foco dejó de estar únicamente en los nuevos sabores para concentrarse en cómo conservar mejor los alimentos, extender su vida útil y reducir las pérdidas durante su distribución.
Uno de los segmentos que más crece es el de las bebidas listas para consumir (Ready to Drink o RTD). De acuerdo con Fortune Business Insights, el consumo de cafés RTD aumentaría cerca del 30% en los últimos tres años y el mercado mundial alcanzaría un valor de 42.400 millones de dólares en 2027. Además, casi la mitad del mercado ya corresponde a bebidas saborizadas o alternativas sin lácteos, impulsadas por consumidores jóvenes que priorizan la practicidad y el consumo sobre la marcha.
El cambio también responde a un problema global: el desperdicio de alimentos. Según la FAO, cerca del 14% de los alimentos producidos en el mundo se pierde entre la cosecha y la venta minorista, lo que representa pérdidas cercanas a los 400 mil millones de dólares cada año. Este panorama ha llevado a la industria a desarrollar nuevas tecnologías de procesamiento y envasado que permitan conservar los productos por más tiempo sin necesidad de refrigeración y facilitar su transporte y almacenamiento.
Durante la feria, expertos señalaron que las preferencias de los consumidores han evolucionado hacia productos que se adapten a estilos de vida acelerados, pero que también respondan a criterios de bienestar y sostenibilidad. En este contexto, las empresas del sector están apostando por soluciones de larga vida útil y envases más eficientes para optimizar la logística y reducir el desperdicio.
La conclusión del encuentro es clara: la innovación en la industria alimentaria ya no depende solo de lanzar nuevos productos, sino de ofrecer alimentos más funcionales, fáciles de transportar, con mayor duración y capaces de responder a las nuevas necesidades del mercado. La conservación, la eficiencia y la sostenibilidad se perfilan como los factores que marcarán el futuro del sector.

















