Síndrome de corazón roto, mes de amor y amistad

Así se explica el vínculo entre el cerebro y el corazón.

“La conexión entre la mente y el corazón es parte de una relación más amplia entre la mente y el cuerpo, pero es especialmente poderosa. Estados emocionales como la ansiedad, el luto o incluso la alegría pueden influir directamente en los ritmod cardiácos, la presión arterial, e incluso el riesgo de ataques cardíacos. Al mismo tiempo, el corazón envía señales de vuelta al cerebro a través de los nervios, las hormonas y los receptores de presión, afectando nuestro estado de ánimo, atención y niveles de estrés. Así que no se trata solo del cerebro hablando con el corazón; el corazón también responde”, asegura el Dr. Alkhouli.

El síndrome del corazón roto suele desencadenarse por situaciones estresantes o emociones extremas; provoca una interrupción temporal en la forma en que el corazón bombea la sangre. Las personas que lo experimentan pueden sentir un dolor torácico repentino y creer que están teniendo un ataque cardíaco.

Las herramientas habitualmente utilizadas para detectar ataques cardíacos no pueden identificar cuándo la causa del dolor torácico es, en realidad, el síndrome del corazón roto.

En la mayoría de los casos es necesario realizar una angiografía coronaria invasiva para diferenciar la SICM de un infarto de miocardio causado por una obstrucción de las arterias coronarias.

Investigaciones de Mayo han descubierto que una tecnología innovadora llamada magnetocardiografía, que mide los campos magnéticos generados por el corazón, puede ayudar a identificar el síndrome del corazón roto. 

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