Hacen presencia en 17 países
los productos ultraprocesados en Colombia deben llevar sellos negros de advertencia que alertan sobre altos niveles de azúcar, sodio y grasas saturadas. Esta medida, establecida por la Ley 2120 de 2021 y reglamentada por el Ministerio de Salud, busca fomentar un consumo más informado y combatir enfermedades asociadas a la mala alimentación. A casi un año de su implementación, la normativa ha generado cambios en la industria, con algunas marcas reformulando sus productos para evitar los sellos, mientras que expertos en salud insisten en la importancia de mantener y fortalecer estas regulaciones.
Sin embargo, mientras muchas marcas han tenido que realizar modificaciones significativas en sus recetas, MonteRojo ha logrado destacar por haber apostado desde el principio por snacks saludables y naturales, lo que le permitió realizar cambios mínimos para ajustarse a la normativa.
“Desde el primer día, nuestra filosofía ha sido clara: ofrecer productos con ingredientes reales, sin conservantes ni aditivos innecesarios”, afirma José Ricardo Betancur, Cofundador y CEO de MonteRojo.
La marca colombiana se ha convertido en un referente dentro del mercado gracias a su compromiso con la calidad, ofreciendo productos sin gluten, sin colesterol ni grasas trans, elaborados con ingredientes 100% naturales y locales como papas, plátanos y yucas. Además, ha evolucionado sus fórmulas para reducir sodio y grasas saturadas, lo que le ha permitido eliminar el etiquetado frontal en varios de sus empaques sin alterar su esencia.
Un claro ejemplo de su compromiso se resalta en uno de sus productos elaborado con solo tres ingredientes: sal rosada del Himalaya, papa 100% cultivada en Colombia y aceite.
“No necesitamos largas listas de ingredientes ni cambios drásticos en nuestras recetas para cumplir con la regulación. Desde el inicio, diseñamos nuestros productos para ser naturales y equilibrados”, añade Betancur.
La innovación también ha sido clave en su evolución. Recientemente, la marca implementó un aceite con menor concentración de grasas saturadas, lo que le permitió eliminar el sello de advertencia sin trasladar costos adicionales a los consumidores.
“Tomamos decisiones estratégicas para garantizar que nuestros productos sigan siendo accesibles y mantengan su calidad. No creemos en atajos ni en sacrificar el sabor por cumplir con normativas”, concluye Betancur.

















