Estudio revela el efecto de 21 días sin celular en estudiantes

El experimento mejoró el bienestar de los jóvenes en Europa.

Dejar de manera voluntaria el uso de los celulares durante tres semanas mejoró la calidad del sueño, reduciendo los síntomas de depresión y aumentando el bienestar mental de decenas de miles de estudiantes de Austria, Suiza, Alemania e Italia, quienes participaron de un experimento impulsado por la radiotelevisión pública austríaca.

Los estudiantes apagaron sus dispositivos el 4 de marzo de 2026 y durante 21 días participaron en El Gran Experimento del Teléfono Móvil Dok 1, una iniciativa diseñada para replantear su relación con los celulares y descubrir nuevas formas de ocupar su tiempo lejos de las redes sociales y las pantallas.

De los 72 mil alumnos participantes, de entre 10 y 18 años de edad, alrededor de 46 mil completaron de forma anónima cuestionarios científicos en 3 etapas: antes del experimento, al concluirlo y 5 semanas después.

“El experimento es contagioso. Muchos se unieron a la iniciativa sin participar en la investigación”, afirmó Oliver Scheibenbogen, Psicólogo Jefe del Instituto Anton Proksch de Viena, quien supervisó el experimento junto al centro de consultoría IR&C.

La mitad de los participantes llegó al experimento con problemas para dormir, ya fuera para conciliar el sueño o para mantenerlo. Al terminar, esas dificultades habían disminuido en un 23%.

También en el inicio, más de la mitad de los estudiantes declararon sufrir síntomas de depresión leves a moderados, mientras que otro 11% reportó síntomas moderados o graves.

Después de tres semanas sin celular, la proporción de jóvenes sin síntomas depresivos había aumentado en aproximadamente un 15%.

En el seguimiento realizado cinco semanas más tarde, los indicadores mostraron un leve retorno general a los valores iniciales, aunque sin llegar a alcanzarlos, lo cual sugiere que los beneficios de la abstinencia al teléfono tienen un efecto duradero.

En general, esas tres semanas sin smartphones conllevaron una mejora del bienestar mental en un 18%. El estudio reveló que un 70% de los estudiantes presentaba un “uso problemático” de Internet, una cifra que se redujo al 58% tras tres semanas.

Dos tercios de los participantes completaron el experimento durante los 21 días, y los estudiantes más jóvenes mostraron una mayor perseverancia que los mayores.

Lisa Gadenstätter, presentadora del programa Dok 1 de la ORF, explicó que el secreto del proyecto reside en su carácter colectivo.

“Cuando lo haces en grupo, tus amigos están ahí y puedes superar las fases difíciles con mayor facilidad. Pueden motivarse mutuamente, y eso ayuda muchísimo”, declaró.

La mayoría de recaídas se produjeron el primer día del estudio, y de entre los motivos principales, Gadenstätter resaltó que se les hacía difícil no estar disponibles.

Varios participantes, además, abandonaron ante la insistencia de sus padres o madres, que se quejaban de que no podían contactarlos.

“Estos jóvenes sienten que ya no pueden comunicarse con sus amigos ni con sus padres sin un teléfono inteligente”, concluyó Gadenstätter.

Los resultados también evidencian un crecimiento de la actitud crítica de muchos jóvenes hacia las redes sociales, pues dos tercios de los estudiantes encuestados se mostraron a favor de prohibirlas para los menores.

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