Riesgos principales a los que prestar atención
La privacidad es un punto clave. Si un niño comparte datos personales, direcciones o información familiar en una conversación, esa información puede quedar almacenada. Por eso, los expertos recomiendan enseñarles a no compartir datos sensibles y a revisar la configuración de privacidad.
Entre las señales de alerta de un uso poco saludable están el aislamiento de amigos y familia, el enojo cuando no pueden acceder al chatbot, hablar de la inteligencia artificial como si fuera una persona real o repetir información falsa como si fuera un hecho comprobado.
Los especialistas coinciden en que la solución no es solo prohibir, sino acompañar. Recomiendan mantener un diálogo abierto, explicar que la inteligencia artificial es una herramienta y no un sustituto de las relaciones humanas, fomentar el pensamiento crítico y, si es necesario, establecer límites de uso y activar controles parentales.
La inteligencia artificial puede ser útil para aprender y resolver dudas, pero los niños necesitan que los adultos estén presentes para guiarlos. La tecnología no debe reemplazar la conversación, el apoyo y el acompañamiento en la vida real.

















