Bogotá se antoja con pan y postre

La capital celebró la primera versión del Festival del Pan y del Postre.

Los emprendimientos, la cocina y la repostería se tomaron Bogotá en la primera edición del Festival del Pan y del Postre que se desarrolló los días 16 y 17 de agosto de 2025 en el Parque El Country. Una oportunidad para celebrar la identidad, la cultura gastronómica y el emprendimiento de la ciudad a través de sabores icónicos.

La muestra contó con la participación de 66 emprendimientos locales que celebraron la panadería, la repostería y la cocina popular, ofreciendo productos como pan artesanal, postres típicos, repostería, gastronomía y alimentos empacados como chocolates, empanadas horneadas, amasijos y otras creaciones que exaltan los sabores más representativos de la ciudad. Será un espacio de encuentro para los amantes del buen comer en torno al oficio, la tradición, la economía local y el orgullo de ciudad.

El festival es impulsado por la estrategia Sabor Bogotá de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte (SCRD), el programa Hecho en Bogotá de la Secretaría de Desarrollo Económico, y el Instituto para la Economía Social (IPES), como una plataforma que busca exaltar los saberes gastronómicos de los barrios, visibilizar el talento emprendedor, fortalecer las relaciones vecinales y posicionar la cocina popular como un patrimonio vivo que construye cultura ciudadana.

“Con el Festival del Pan y del Postre queremos visibilizar algo que muchas veces pasa desapercibido pero que es esencial para la vida en comunidad: los oficios que alimentan el día a día de la ciudad. Detrás de cada pan hay una historia de barrio, de familia, de trabajo, de persistencia, y eso también es cultura. Esta es una celebración que reconoce a miles de panaderos y reposteros como portadores de saberes que hacen parte de nuestra identidad bogotana. Desde la Secretaría de Cultura entendemos que la transformación pasa por estos espacios cotidianos donde se construye confianza, se fortalece la economía local y se cultiva el orgullo por lo nuestro”, resaltó Santiago Trujillo, Secretario de Cultura, Recreación y Deporte.

El pan no es solo un alimento: es un símbolo cotidiano de encuentro, trabajo, afecto y memoria. Con más de 12 mil panaderías y pastelerías activas en Bogotá —la mayoría de ellas micro o pequeñas empresas—, este sector representa una de las redes productivas más importantes del tejido económico barrial.

Pese a su importancia, este es un oficio que enfrenta desafíos estructurales: el 67% de quienes lo ejercen aprendieron de forma empírica, sin acceso a formación técnica o profesional, y enfrentan alzas en insumos que encarecen la producción. Este festival busca también ser una plataforma para visibilizar, dignificar y proyectar la labor panadera y repostera en la ciudad.

“Desde Hecho en Bogotá, le apostamos a crear espacios que impulsen el crecimiento de los negocios locales, conecten a los emprendedores con nuevos públicos y fortalezcan el sentido de pertenencia por lo que se produce en la ciudad. Este Festival del Pan y del Postre reconoce el valor de quienes construyen ciudad desde la cocina, el oficio y la creatividad”, afirmó Juliana Toral, Subdirectora de Intermediación, Formación y Regulación Empresarial de la Secretaría de Desarrollo Económico.

Este festival también busca reactivar la economía cultural y local, acercar a los vecinos y visitantes a las recetas de sus territorios, y estimular el consumo responsable de productos hechos en Bogotá. Desde el sabor, se busca reforzar el sentido de pertenencia, la confianza ciudadana y la riqueza de nuestra diversidad.

“Un festival de esta naturaleza es una gran vitrina para que los emprendedores de nuestras Plazas Distritales de Mercado y vendedores informales especializados en panadería y repostería puedan visibilizar sus productos y generar ingresos directos en beneficio de sus familias y el desarrollo económico local. Muchos de los postres y panes que se hacen y comercializan en Bogotá tienen profundas raíces en la tradición culinaria colombiana y bogotana y esta es una oportunidad para dignificar y reconocer el trabajo de las familias que se han dedicado a preservar estas costumbre”, aseguró Wilfredo Grajales, Director del Instituto para la Economía Social (IPES).

El festival busca posicionarse como una cita anual que celebre los oficios tradicionales, dinamice los circuitos económicos locales y siga fortaleciendo la relación de los bogotanos con sus territorios a través de la comida.

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