Del scroll a la compra en evolución

El reto tecnológico del retail para responder en tiempo real

El consumidor ya no sigue un recorrido de compra lineal. Puede descubrir un producto en redes sociales, comparar alternativas en buscadores, consultar reseñas, recurrir a herramientas de inteligencia artificial y finalizar la compra desde una aplicación, un marketplace o incluso una tienda física. Para las empresas de retail, esta transformación plantea un desafío que va más allá de incorporar nuevos canales: contar con una operación tecnológica capaz de conectar plataformas, datos y procesos en tiempo real para ofrecer una experiencia ágil, consistente y segura.

La evolución de los hábitos digitales ya se refleja en el crecimiento del comercio electrónico en Colombia. De acuerdo con el más reciente informe trimestral de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE), durante el segundo trimestre de 2026 se registraron 223,87 millones de transacciones en línea, la cifra más alta para un segundo trimestre desde el inicio de la serie en 2019. El resultado representa un crecimiento de 31,1% frente al mismo periodo de 2025, con ventas por $41,81 billones de pesos, en un contexto donde las fronteras entre los canales físicos y digitales son cada vez más difusas.

Las redes sociales también se consolidan como un punto de entrada para las decisiones de compra. Según el informe Connected Shoppers de Salesforce, 53% de los consumidores descubre productos a través de redes sociales, porcentaje que alcanza el 76% entre la Generación Z. Instagram, TikTok y YouTube se convierten así en espacios donde comienza un recorrido que puede continuar en múltiples plataformas antes de concretarse una compra.

A esta transformación se suma el avance de la inteligencia artificial. El Adyen Retail Report 2025 señala que más de un tercio de los consumidores ya utiliza herramientas de inteligencia artificial o modelos de lenguaje de gran escala (LLMs) durante su proceso de compra, incorporando nuevas formas de búsqueda, comparación y recomendación.

«El consumidor ya no sigue un recorrido predecible. Puede descubrir un producto en una red social, consultar recomendaciones en una herramienta de inteligencia artificial, como GPT, comparar alternativas en distintos canales digitales y concretar la compra desde una aplicación, un marketplace o una tienda física. El desafío para las empresas ahora es tener la capacidad tecnológica suficiente para acompañar ese recorrido en tiempo real», comenta Danny Andrey Tambo Rodríguez, Service Manager Cloud de TIVIT.

Aunque para el consumidor la experiencia puede parecer cada vez más sencilla, detrás de ella existe una operación tecnológica de creciente complejidad. Cada interacción realizada desde una red social, un marketplace, una aplicación móvil o una tienda online genera datos que deben ser procesados, integrados y actualizados rápidamente. Una diferencia entre el inventario disponible en dos canales, una interrupción del servicio o una respuesta tardía puede traducirse en fricciones y afectar directamente la experiencia y la conversión.

En este contexto, TIVIT identifica siete capacidades tecnológicas clave para que las compañías de retail puedan responder a las nuevas dinámicas de consumo: integrar ecommerce, marketplaces, aplicaciones, redes sociales y canales conversacionales; mantener la visibilidad del inventario en tiempo real; contar con una infraestructura escalable ante aumentos repentinos de demanda; garantizar la disponibilidad de los servicios; procesar los datos de manera oportuna; automatizar procesos críticos como la atención al cliente y la gestión de pedidos; y fortalecer la seguridad y la continuidad operativa.

«El desafío de las organizaciones ya no pasa únicamente por sumar nuevos canales de venta o incorporar herramientas digitales, sino por construir una operación tecnológica capaz de sostener experiencias fluidas y consistentes en cada punto de contacto», señala Tambo Rodríguez.

En este escenario, la capacidad de conectar datos, aplicaciones y procesos se convierte en un componente central de la experiencia de compra. Para las compañías, esto implica contar con arquitecturas preparadas para procesar grandes volúmenes de información, escalar ante cambios en la demanda y mantener disponibles los servicios que sostienen cada interacción.

«La diferencia competitiva ya no está solamente en atraer consumidores, sino en responder a sus expectativas en tiempo real. Esto requiere arquitecturas tecnológicas preparadas para integrar aplicaciones, procesar grandes volúmenes de información y garantizar disponibilidad permanente de los servicios que hacen posible la experiencia de compra», concluye Tambo Rodríguez.

Así, detrás de cada compra que comienza con un simple scroll existe una operación tecnológica que debe coordinar múltiples plataformas, datos y procesos para que el recorrido del consumidor sea tan simple, rápido y consistente como espera.

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