Duolingo analiza una forma creativa de combinar identidad cultural.
“Vamos a janguear”, la frase está en español pero la palabra viene del inglés hang out (pasar el rato) y se usa para salir con amigos sin un plan específico. Su origen puede rastrearse a la comunidad puertorriqueña de Nueva York, que adoptó la expresión inglesa y la volvió propia. Es un rasgo que caracteriza a la comunidad nuyorican: de raíces puertorriqueñas, pero de cultura y lenguaje híbridos.
Casos así no son raros. En el mundo se hablan cerca de 7 mil lenguas repartidas en menos de 200 países, así que el contacto entre idiomas es muy común. Cargadas de historia y cultura, las lenguas se mezclan y dan origen a expresiones completamente nuevas. Para conmemorar la semana donde celebramos la pluriculturalidad, Duolingo cuenta cómo hemos aprovechado nuestra curiosidad natural por mezclar culturas y aspectos lingüísticos para crear nuevas formas de hablar y seguir aprendiendo.
Espanglish: la mezcla que nace en la comunidad
La combinación de español e inglés es lo que conocemos como espanglish, un fenómeno impulsado por la vasta comunidad latina de Estados Unidos: se calcula que alrededor de 40 millones de personas hablan algún tipo de spanglish. Para el lexicógrafo Ilan Stavans, no existe una sola variante; así como la comunidad nuyorican tiene el suyo, también existe el dominicanish (español dominicano e inglés), el cubonics (español cubano e inglés) y el tex mex (español mexicano e inglés).
Por ejemplo en Miami, son comunes sobre todo entre la comunidad cubana, expresiones como parquear, que une el inglés park con la terminación verbal española -ear para referirse a estacionar, o taipear (de type), que sustituye a escribir en el celular. En tanto, en la comunidad de raíces mexicanas en todo Estados Unidos se pueden escuchar términos como troca (de truck) para camioneta, chanza (de chance) en lugar de oportunidad y wachear (de watch) para ver.
Estas palabras no son errores: según Stavans, el espanglish es una forma creativa de trascender las fronteras. Y todo indica que seguirá creciendo, pues la Oficina del Censo de Estados Unidos proyecta que para 2060 uno de cada cuatro estadounidenses será de origen hispano.
El interés por aprender ambos idiomas apunta en la misma dirección. Según Duolingo, el español es el idioma más estudiado en Estados Unidos y en otros países de habla inglesa, como Reino Unido y Australia. Y aunque aprender un idioma no es lo mismo que mezclarlo, sí muestra que el contacto entre ambas lenguas seguirá siendo profundo.
Portuñol: híbrido de la frontera
Otro caso es el del español y portugués, cuya mezcla se conoce como portuñol o portunhol y puede leerse y sonar más o menos así: “Eu quiero ir a la playa mañana” o “Ele disse que no puede venir”, frases con elementos de ambos idiomas.
Surge sobre todo en las zonas fronterizas. En el norte de Uruguay, en el límite con Brasil, se habla el llamado portugués uruguayo, con frases como “cierra a janela” (cierra la ventana) que mezclan ambas lenguas en la vida diaria. También se nota la influencia del portugués en algunas zonas de Argentina, como la provincia de Misiones, donde circula en menor grado como segunda lengua, sobre todo entre quienes tienen vínculos comerciales con Brasil o trabajan a diario con hablantes del portugués.
Franponais: un homenaje particular
El llamado franponais funciona con una lógica distinta. La palabra une français y japonais y designa el francés aproximado que aparece en textos escritos en Japón (menús, rótulos, ropa) con fines estéticos o comerciales, pero a menudo con errores de ortografía, gramática o sentido.
A diferencia del espanglish o el portuñol, no es una variedad hablada por una comunidad, sino un uso decorativo del francés, pensado para dar un aire chic a un producto o a un negocio. Por eso se considera un fenómeno de lenguaje comercial más que un contacto entre hablantes.
Aun así, el franponais muestra, igual que janguear o wachear, que las lenguas se apropian, se transforman y se cargan de identidad. Las mezclas no aparecen por casualidad, surgen porque la gente usa las lenguas para decir quién es, dónde vive y con quién se vincula.
Todos amamos el slang, y es ya parte de nuestra vida diaria, pero antes de querer hablar palabras con orígenes mezclados sin saber qué significan (y que puedan meterte en problemas), es fundamental primero aprender el idioma original que lo combina con el tuyo. Puedes empezar a aprender más de 40 idiomas desde Duolingo en versión móvil o web y, ¿quién sabe? ¡Podrías ser el primero en hablar y crear el “corea-ñol”!

















