Tres continentes, seis décadas de música y una celebración.
Cumplir 30 años también significa mirar hacia atrás para reconocer una historia y, al mismo tiempo, abrir las puertas a lo que viene. Esa es una de las apuestas del cartel internacional de la trigésima edición de Rock al Parque, que reunirá 34 agrupaciones de Europa, América y Asia para construir una programación que atraviesa generaciones, géneros y momentos fundamentales de la historia del rock.
Más que una colección de nombres internacionales, la programación propone un recorrido por distintas formas de entender la música. Hay artistas que llevan décadas construyendo su legado, bandas que se convirtieron en referentes de sus escenas y proyectos que representan nuevas búsquedas sonoras. Juntos, conforman un cartel que refleja la amplitud que el festival ha construido durante tres décadas.
Entre las figuras de mayor reconocimiento se encuentra Mon Laferte, una de las voces más destacadas de la música latinoamericana contemporánea. La artista chilena, radicada en México, ha construido una carrera que cruza rock, pop, música tradicional latinoamericana y otros géneros, con una identidad artística que le ha permitido llegar a públicos de distintos países. Su presencia suma al festival una mirada latinoamericana en la que conviven tradición y sonidos contemporáneos.
Desde Inglaterra llegará Editors, banda fundamental del rock alternativo británico de las últimas dos décadas. Con una trayectoria iniciada a comienzos de los años 2000, el grupo se ha caracterizado por combinar guitarras, electrónica y atmósferas oscuras, consolidándose en escenarios internacionales y en festivales de gran formato. Su participación representa la conexión de Rock al Parque con una de las escenas que más ha renovado el rock alternativo en el siglo XXI.
El metal tendrá uno de sus grandes puntos de encuentro con Apocalyptica, agrupación finlandesa reconocida por llevar los instrumentos de cuerda al territorio del metal y convertir el violonchelo en protagonista de su propuesta. A su lado estarán nombres como Ministry, referente estadounidense del metal industrial; Stratovarius, uno de los grupos esenciales del power metal europeo; y bandas como Grave, Hellbutcher y Burning Witches, que representan diferentes generaciones y vertientes de la música pesada.
Desde Argentina llegará Rata Blanca, una de las bandas más importantes del heavy metal y el hard rock latinoamericano. Su presencia conecta al festival con una tradición que ha influido a varias generaciones de músicos y seguidores en la región. También estará Ratones Paranoicos, agrupación fundamental del rock argentino, cuya historia se remonta a los años ochenta y que se convirtió en uno de los referentes del rock de ese país.
Chile tendrá una presencia especial con Los Bunkers, una de las bandas más reconocidas del rock chileno contemporáneo, y con Gondwana, referente latinoamericano del reggae. A ellos se suma Claudio Narea, integrante histórico de Los Prisioneros, cuya participación aporta una conexión directa con una de las bandas más influyentes de la historia del rock en español. Narea representa además una generación de músicos que convirtió el rock en una forma de expresión social y cultural en América Latina.
Otro de los grandes capítulos latinoamericanos estará protagonizado por David Lebón y Pedro Aznar, músicos fundamentales del rock argentino y representantes del legado de Serú Girán. Ambos hicieron parte de una de las agrupaciones más influyentes de la música argentina y su presencia en los 30 años de Rock al Parque permitirá acercar ese patrimonio musical a nuevas generaciones de espectadores.
La programación también propone conexiones menos previsibles. Desde México llegará Porter, una de las bandas que ayudó a renovar el rock alternativo mexicano durante las últimas décadas, mientras que Bandalos Chinos, desde Argentina, llevará al festival una propuesta que se mueve entre el indie rock, el pop y la experimentación. Desde Uruguay estará Trotsky Vengarán, una agrupación clave del punk rock de ese país.
El ska tendrá una representación especialmente llamativa con Tokyo Ska Paradise Orchestra, agrupación japonesa que desde finales de los años ochenta ha llevado el ska a escenarios de todo el mundo y que se ha distinguido por su potente formato instrumental y sus fusiones con otros géneros. Su llegada a Bogotá evidencia hasta dónde se extiende el mapa internacional de esta celebración.
La diversidad continúa con artistas como Los Tetas, Green Valley e Iseo & Dodosound, quienes amplían el espectro hacia los cruces entre rock, reggae, hip hop, electrónica y músicas urbanas. En conjunto, estas propuestas muestran cómo el rock contemporáneo ha dejado de funcionar como una categoría cerrada para convertirse en un territorio de intercambio permanente.
Uno de los componentes más interesantes del cartel está en la posibilidad de descubrir artistas provenientes de escenas que no siempre forman parte de los grandes circuitos de festivales en América Latina. Algiers, Between the Buried and Me, Darkest Hour, End It, Decessus, Sistema de Entretenimiento y Alcalá Norte representan precisamente esa apuesta por ampliar la escucha y poner en contacto al público con propuestas de diferentes procedencias y lenguajes.
En el caso de Triptykon, la historia adquiere una dimensión particular. El proyecto encabezado por Tom Gabriel Fischer está vinculado directamente con el legado de Hellhammer y Celtic Frost, dos nombres fundamentales para comprender la evolución del metal extremo.







