Bogotá se sube al escenario en Rock Al Parque

26 agrupaciones representan la escena distrital en los 30 años de Rock al Parque.

Treinta años después de su primera edición, Rock al Parque vuelve a mirar hacia el lugar donde comenzó buena parte de su historia: Bogotá. En esta edición de aniversario, 26 agrupaciones distritales llegarán a los escenarios del festival para mostrar la diversidad, la evolución y la energía de una escena que durante tres décadas ha encontrado en este encuentro uno de sus principales espacios de circulación y reconocimiento.

La cuota distrital reúne proyectos de diferentes generaciones y recorridos. Algunos llevan años construyendo una trayectoria dentro de la música bogotana; otros representan nuevas búsquedas y sonidos que hoy están encontrando su propio público. La selección permite, en conjunto, acercarse a una fotografía del presente musical de la ciudad.

La primera parte de esta programación fue seleccionada mediante la Beca LEP 30 años, una convocatoria que, en el marco del aniversario, reunió proyectos con diferentes niveles de trayectoria. Entre ellos se encuentran Perpetual Warfare y Skampida, agrupaciones de larga trayectoria dentro de la escena bogotana, junto a Syracusæ, La Monky Band, El Punto Ska y Lucio Feuillet, proyectos que desde diferentes lenguajes han contribuido a ampliar el panorama musical de la ciudad.

La segunda selección corresponde a la Beca Festival Rock al Parque 2026 e incorpora una nueva generación de propuestas que actualmente hacen parte del circuito distrital. La nómina está integrada por Valore, Lo mismo decían de Juana, Narcocracia, No Dependiente, Vein, Lutter Band, Ataque de Pánico, Laura Pérez, Lika Nova, Mashkera, Solegnium, V for Volume, Alto Grado, Boca de Serpiente, Elsa Riveros, Pez Errante, StayWay, Casi, Brina Quoya y La Brigada RPF.

Más que reunir nombres, esta programación permite observar cómo ha cambiado la escena de Bogotá. En ella conviven distintas generaciones, géneros, formas de producción y públicos, unidos por un mismo circuito de creación y circulación. Hay proyectos con años de experiencia compartiendo programación con artistas que están construyendo ahora su camino, en una muestra que evidencia que la escena distrital está lejos de ser estática.

Ese diálogo entre generaciones adquiere un significado especial en una edición que celebra tres décadas de Rock al Parque. Desde 1995, el festival ha funcionado como una plataforma para que los músicos de Bogotá puedan encontrarse con públicos masivos y compartir escenario con artistas nacionales e internacionales. Lo que comenzó como una apuesta por llevar el rock a los parques de la ciudad terminó convirtiéndose en uno de los encuentros musicales más importantes de América Latina.

Por eso, la presencia de las agrupaciones distritales no ocupa un lugar secundario dentro del aniversario. Bogotá es parte esencial de la historia de Rock al Parque, y sus músicos son una de las razones por las que el festival continúa teniendo sentido tres décadas después. Cada generación que llega al escenario suma un nuevo capítulo a una historia que se ha escrito desde las calles, los barrios, las salas de ensayo y los escenarios independientes de la ciudad.

La selección de este año también muestra que el festival continúa siendo un espacio para descubrir. Junto a agrupaciones con una trayectoria consolidada, el público podrá encontrarse con proyectos que están desarrollando nuevas propuestas y construyendo su identidad artística. Esa combinación permite que el aniversario no sea únicamente una mirada nostálgica hacia el pasado, sino una celebración del presente y de lo que está por venir.

Las 26 agrupaciones distritales representan, en ese sentido, mucho más que una cuota dentro del cartel. Son una muestra de la Bogotá musical de 2026: una escena diversa, inquieta y en permanente transformación que encuentra en Rock al Parque un escenario para encontrarse con la ciudad. Si bien grandes bandas del género no alcanzaron a entrar en los filtros de selección, no por ellos son menos importantes, buenas o han hecho historia. Bandas que cuentan la historia del rock bogotano y que en versiones anteriores han logrado participar en este festival, que tres décadas después, le da una identidad a los bogotanos, al ADN y rebeldía de la ciudad.

En sus 30 años, el festival vuelve a cumplir una de sus tareas esenciales: abrir el escenario público para que Bogotá escuche a Bogotá. Y en esta celebración, las nuevas generaciones de músicos tienen la oportunidad de continuar una historia que comenzó en 1995 y que sigue creciendo cada vez que una banda local se sube al escenario frente a miles de personas.

Un festival que diversificó los sonidos, que incluye todas las fusiones y evolución de la música pero sin apartarse de la esencia que le dió origen a su historia. Al final el rock tiene sentido, en su inmensa gama y amalgama de sonidos, músicos, propuestas y aventuras del pentagrama que le permite moverse en un amplio rango de posibilidades, aunque los puristas del rock insistan en que hay propuestas que no tienen cabida y deberían estar en otros festivales, por buenas que sean.

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