Hackers han intervenido sistemas que controlan la temperatura de refrigeradores
Hackers han intervenido sistemas que controlan la temperatura de refrigeradores y congeladores en establecimientos de al menos 11 países europeos. Check Point Research advierte que los ataques al sector de bienes y servicios de consumo aumentaron un 43 % en Europa durante el último año.
Lo que parece un problema de refrigeración podría esconder una amenaza mucho mayor. Supermercados y cadenas de comercio minorista en Europa están enfrentando una ola de ciberataques que ha puesto bajo amenaza sus sistemas de refrigeración, permitiendo a los atacantes alterar temperaturas y apagar equipos que conservan alimentos y productos perecederos.
Los incidentes, detectados desde mediados de octubre en Francia, se han extendido a por lo menos 11 países, entre ellos Bélgica, Suecia, Irlanda, Países Bajos, Estonia, Finlandia, Portugal, Italia y Alemania. En Reino Unido también se han reportado intentos de intrusión. Bélgica figura como el país más afectado por esta serie de ataques.
La preocupación va más allá de las pérdidas económicas que puede ocasionar el deterioro de los alimentos. La vulneración de estos sistemas demuestra que los cibercriminales pueden aprovechar herramientas de control industrial y tecnológico para afectar directamente las operaciones comerciales, comprometer la cadena de frío y generar consecuencias que llegan hasta los consumidores.
“Existen sistemas de control similares en muchos países. Una vez que los atacantes demuestran que pueden aprovechar estos sistemas para dañar alimentos, provocar pérdidas económicas y captar la atención pública a gran escala, otros grupos podrían adoptar el mismo enfoque por motivos de seguridad, políticos o financieros”, advirtió Gil Messing, Chief of Staff de Check Point Software.
El panorama resulta especialmente preocupante si se tiene en cuenta el crecimiento de los ataques digitales contra el sector de bienes y servicios de consumo, que incluye supermercados y retailers. De acuerdo con datos de Check Point Research (CPR), las organizaciones europeas de esta industria reciben alrededor de 2.200 ciberataques por semana, lo que representa un incremento del 43 % frente al año anterior. A escala global, el promedio alcanza aproximadamente 2.350 ataques semanales, un aumento del 40 %.
Las investigaciones también identificaron interfaces de administración expuestas a internet que corresponden al mismo modelo de sistema de refrigeración afectado por los ataques. El riesgo está en que una sola de estas plataformas puede permitir la gestión de decenas o incluso cientos de unidades de refrigeración, por lo que una intrusión podría tener consecuencias sobre múltiples equipos de un establecimiento.
Entre los países con mayor presencia de estas interfaces expuestas a nivel mundial se encuentran Francia, con el 31,2 % del total identificado; Estados Unidos, con el 8,6 %; España, con el 8,4 %; Bélgica, con el 7,5 %; Polonia, con el 6,2 %; y Países Bajos, con el 4,7 %. También aparecen Suecia, Dinamarca, Kazajistán y Alemania.
Estas cifras corresponden a la distribución geográfica de las interfaces identificadas y no al porcentaje de sistemas vulnerables dentro de cada país. Además, que una interfaz esté expuesta a internet no significa necesariamente que haya sido intervenida, pero sí representa una oportunidad de acceso que debe ser atendida.
Frente a este escenario, los expertos advierten que proteger los sistemas de refrigeración debe convertirse en una prioridad para los supermercados y las empresas minoristas. No se trata únicamente de asegurar los computadores o las redes corporativas, sino también de proteger los dispositivos que mantienen en funcionamiento procesos esenciales para el negocio y la conservación de los alimentos.
“Para los minoristas, asegurar los sistemas de refrigeración y control forma parte de su responsabilidad en cuanto a la continuidad del negocio y la seguridad alimentaria. Medidas como cambiar las contraseñas predeterminadas, evitar la exposición directa de los controladores a internet, actualizar los sistemas y exigir autenticación multifactor para el acceso remoto pueden reducir el riesgo. Asimismo, contar con alertas independientes ante cambios inusuales de temperatura puede facilitar una respuesta rápida y ayudar a limitar los daños, prevenir nuevos ataques y evitar mayores pérdidas”, explicó Ángel Salazar, gerente de Ingeniería de Canales para América Latina de Check Point Software.
La advertencia es clara: la ciberseguridad ya no se limita a proteger información, contraseñas o datos financieros. También implica garantizar que los sistemas que sostienen actividades esenciales, como la refrigeración y conservación de alimentos, permanezcan seguros y operativos. Una vulnerabilidad tecnológica puede convertirse en un problema de abastecimiento, pérdidas comerciales y seguridad alimentaria, por lo que el sector minorista debe anticiparse a una amenaza que ya está cruzando fronteras.

















