Malas prácticas pueden afectar la conservación de los alimentos
Guardar los alimentos en la nevera suele ser una tarea automática, pero algunos hábitos cotidianos pueden afectar su conservación, aumentar el consumo de energía o incluso generar desperdicio. Conocer cómo funciona cada espacio del refrigerador permite aprovechar mejor sus capacidades y organizar de manera más eficiente los alimentos y el hogar.
Uno de los errores más comunes es guardar leche, yogur y otros lácteos en la puerta, cuando esta es una de las zonas que más cambia de temperatura debido a la apertura constante. Lo recomendable es ubicarlos en los estantes interiores y reservar la puerta para bebidas, salsas y condimentos. También es importante evitar llenar demasiado la nevera, ya que hacerlo puede dificultar la circulación del aire frío y obligar al equipo a trabajar más para mantener la temperatura.
El ahorro de energía tampoco depende únicamente de apagar o desconectar los electrodomésticos. Conocer cuáles equipos tienen mayor impacto y en qué momentos se concentra el consumo permite tomar decisiones más acertadas. Herramientas como SmartThings Energy ofrecen estadísticas de dispositivos compatibles, permiten establecer objetivos de consumo, recibir alertas y conocer patrones de uso para identificar oportunidades de ahorro.
Otro hábito que suele pasarse por alto es el mantenimiento. Que un electrodoméstico continúe funcionando no significa que opere en sus mejores condiciones. En dispositivos compatibles con SmartThings, funciones como Home Care pueden centralizar información sobre su estado, enviar recordatorios de mantenimiento y alertar sobre determinadas situaciones que requieren atención.
La tecnología también puede facilitar las compras. En lugar de depender únicamente de la memoria para recordar qué hace falta en casa, soluciones como AI Vision Inside, disponible en la Bespoke AI Family Hub, utilizan cámaras e inteligencia artificial para reconocer determinados alimentos y ofrecer información sobre lo que hay disponible, ayudando a organizar las compras y aprovechar mejor los productos.
Otro mito frecuente es que los alimentos calientes deben permanecer fuera de la nevera hasta alcanzar por completo la temperatura ambiente. La recomendación es dejarlos perder el exceso de calor durante unos minutos y luego refrigerarlos en recipientes adecuados, especialmente si no se consumirán de inmediato.
Finalmente, no toda la nevera enfría de la misma manera. Los cajones están pensados para conservar frutas y verduras, mientras que los estantes interiores ofrecen condiciones más estables para lácteos y alimentos preparados. Tecnologías como Triple Cooling, presente en la Family Hub, suministran aire frío de manera independiente a los compartimentos del refrigerador y el congelador para mantener condiciones adecuadas de temperatura y humedad.
Más que cambiar por completo los hábitos del hogar, conocer cómo funciona la nevera y aprovechar las herramientas tecnológicas disponibles puede ayudar a conservar mejor los alimentos, facilitar las compras, anticipar mantenimientos y gestionar de manera más eficiente el consumo energético
















